Hay historias que se miden en edificios y otras que se miden en generaciones. La de Grupo Colonias es de las segundas. Comenzó en 1984, cuando un joven ingeniero llamado Henry Faarup Mauad decidió que en Panamá se podía vivir mejor, y se ha seguido escribiendo cuatro décadas después con su hijo, Henry Faarup Humbert, levantando una ciudad entera. Entre ambos hay más de mil viviendas, una forma de entender el oficio y una misma convicción: que construir es, en el fondo, dar forma a cómo vive la gente.
Ing. Henry Faarup Mauad
El Ing. Henry Faarup Mauad es el fundador de Grupo Colonias y un pionero del desarrollo urbano en Panamá. Ingeniero Civil por la Universidad de Texas en Austin y MBA por la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica (cursado en francés), inició su carrera en ASSA en 1975, en las áreas de ingeniería y finanzas. Emprendedor por naturaleza —algo que él mismo atribuye a una infancia de almacenes y trabajo en familia—, a los pocos años fundó Tridex (ajustadores de seguros) y Asetecnia (avalúos e inspecciones), y en 1984 dio el salto que definiría su vida: Colonias de Panamá. Suyas son algunas de las primeras urbanizaciones cerradas del país, y fue socio fundador de Costa del Este, uno de los megaproyectos más ambiciosos de su generación.
Su pasión por los bienes raíces, dice, nació de dos fuentes: su profesión de ingeniero y sus viajes al extranjero, de donde regresaba con ideas para mejorar la calidad de vida de los panameños. Entre 2009 y 2014 sirvió como Embajador de Panamá en Francia, concurrente ante la UNESCO y Suiza. Volvió pensando en retirarse y jugar al golf; lo que encontró en cambio fue una conversación con su hijo que lo devolvería al ruedo. Hombre de mantras —“nunca hay que colgar los guantes en la vida”—, hoy se desempeña como Secretario del proyecto del Ferrocarril David–Panamá, sin haber dejado nunca de trabajar mano a mano con la siguiente generación.
Regresé pensando en retirarme y jugar al golf. Y me encontré con mi hijo, que tenía mucha energía, y conversábamos sobre nuevas ideas. Qué mejor para un padre que tus hijos sigan tu trayectoria.
Henry Faarup Humbert
Henry Faarup Humbert es CEO de Grupo Colonias y cofundador de Ciudad Porta Norte. Economista por la Universidad de Texas en Austin (2012), trae al negocio familiar una mirada formada en el venture capital panameño y en la escuela del value investing —Buffett, Munger, Naval—, de donde toma una idea que lo guía todo: el interés compuesto aplicado no solo al capital, sino a las ciudades. Él lo llama “capital urbano paciente”: la convicción de que las mejores comunidades, como las mejores inversiones, se construyen con horizonte de décadas, no de trimestres.
El emprendimiento, dice, le viene en la sangre: bisnieto de Federico Humbert Victoria —uno de los promotores de El Cangrejo— y de Juan B. Arias, fundador del Banco General, trabajó cada verano desde los doce años para aprender algo nuevo. En 2014 asumió como CEO de la empresa y, junto a su padre y a la familia Rojas Pardini, dio vida a Porta Norte. Apasionado del urbanismo “Solarpunk” y de las ciudades caminables, su misión personal la resume él mismo: crear comunidades vibrantes, progresistas y activas. “Mi misión es seguir mi verdadero interés —dice—, el cual es crear comunidades vibrantes”.
El relevo que cambió la escala
Durante casi tres décadas, Colonias de Panamá fue sinónimo de hacer vivienda con criterio: urbanizaciones cerradas pioneras como Bosque de La Cibeles y Fuente del Fresno —esta última premiada por la SPIA en 1998—, y torres que marcaron el horizonte de Bella Vista y San Francisco. Más de mil viviendas, una a una, casa por casa. Pero la historia dio un vuelco en 2014. Henry Faarup Mauad regresaba de Francia pensando en el retiro; su hijo Henry Faarup Humbert volvía con energía y con ideas nuevas. “Tras muchos argumentos e intercambios de opiniones me convenció”, recuerda el padre. De aquel reencuentro nació un relevo generacional y, con él, una nueva identidad: Colonias de Panamá se convirtió en Grupo Colonias.
El cambio de nombre fue también un cambio de ambición. La empresa dejó de construir proyecto por proyecto para abrazar el modelo de Master Developer: ya no edificar casas dentro de una ciudad, sino crear la ciudad entera y su código de convivencia. Ese giro tiene nombre propio —Ciudad Porta Norte— y una filosofía clara: del muro de la urbanización cerrada a la calle abierta y caminable del Nuevo Urbanismo. La misma familia, el mismo oficio, una escala completamente nueva. Padre e hijo salieron a buscar un terreno para un solo edificio; volvieron con los planos de una ciudad de 260 hectáreas.
Cuatro décadas, hito a hito
La historia sigue escribiéndose
De una urbanización de 66 casas a una ciudad caminable de 260 hectáreas. Te invitamos a conocer lo que estamos construyendo hoy.